Preguntas impertinentes
Julio 3rd, 2006Hoy he tenido que hacer un viaje mas largo de lo normal, Valladolid - Barakaldo, y me he pasado la mañana escuchando la radio bajo el estremecimiento que me ha producido la noticia del descarrilamiento del metro de la línea 1 de Valencia. Como hago siempre me he puesto en el lugar de los familiares que sufren primero la angustia del no saber y más tarde, en el peor de los casos, la inconsolable interrogante de porqué a su ser querido. Esa angustia inexplicable me ha tenido desconectado toda la mañana. No obstante, cerca de las cinco de la tarde, un boletín de noticias, tras la pormenorizada información del suceso que yo escuchaba encogido en mi asiento de conductor, concluía su tiempo informando de un nuevo naufragio de una patera en la que, al menos, han fallecido veintiuna personas, la pregunta impertinente es ¿porqué en lugar de seguir encogido he sentido un alivio imperdonable?
He caído en la cuenta de que es algo habitual, casi todos los días escucho como decenas de personas han muestro en un ataque en Irak o en un atentado en Jerusalén, o en un cayuco en las costas de Canarias, pero soy completamente inmune a esa información. Un segundo después no soy capaz de discernir si se trataba de Irak o Jerusalén, Canarias o Melilla. Cuantitativamente la perdida de vidas humanas son muy superiores, pero ¿porqué me afectan de forma completamente opuesta? No me quedó mas remedio que convencerme, a sabiendas que no era así, de que era un hijo de puta racista-xenófobo de mierda y que no valoraba tanto la vida de un inmigrante moro como la de un español blanquito de los de toda la vida.
Así me he pasado un buen rato del viaje, posiblemente dos horas, considerándome un autentico mal nacido y sin saber explicar como me había creído toda la vida un defensor del mundo sin razas ni fronteras. Hasta que he llegado el boletín de las siete en el que informaban que 23 personas han perdido la vida este fin de semana en accidentes automovilísticos. He tenido exactamente la misma sensación, un alivio imperdonable. He escuchado la cifra y un segundo después ya no estaba en mi cabeza ni la cifra ni la noticia. Y seguramente la mayoría de esas 23 personas son españoles blanquitos de toda la vida, por lo que, menos mal, no soy un racista-xenófobo un hijo de la gran puta, pero tampoco soy el ser humano que quiero ser. ¿Cómo puedo escuchar diariamente como me informan que al menos cien personas pierden la vida, entre atentados, la carretera y otras causa y quedarme impávido en el asiento de mi coche maldiciendo que no termine el boletín para seguir escuchando el programa? ¿Porqué esas 34 vidas que hoy hemos perdido me sobrecogen mucho más que las miles que se pierden diaria e irremediablemente?
Debido a los viajes laborales de los que he hablado en alguna ocasión, he visitado esta mañana 